JUAN DANÉS
BIOGRAFÍA
Nace en Monterrey, NL México
Desde niño expresa su pasión por el dibujo y la pintura, estudia arquitectura en la generación 1977 de la Universidad Autónoma de Nuevo León, siendo posteriormente catedrático de la facultad de arquitectura de la misma Institución.
Trabajó como diseñador, haciendo proyectos para la construcción de oficinas y viviendas.
Desde principios de los 80´s trabaja profesionalmente en la plástica. Cuenta con varias exposiciones individuales y colectivas. Su obra esta presente en varias colecciones privadas dentro de México como en el extranjero.
Actualmente dedica su tiempo en la producción de obra alternando su trabajo como Maestro de pintura.
Sobre su obra: Los personajes que lo habitan aparecen en sus lienzos desdoblándose ante nuestros ojos. Su pintura es él mismo, se expresa, se pinta a si mismo, a sus fantasmas, a sus formaciones imaginarias.
Un gesto repetido que se desliza en la punta de los pinceles, lo visto se multiplica en lo visible para que nuestros ojos lo exploren. Nos sorprende, nos provoca a verle, rompe las apariencias, multiplica los planos, engendra personajes.
El que mira se esfuerza por entender, pero, si su pintura logra hacerle sentir más allá del ver, si la percepción estética supera la debilidad de la cognición, el pintor se siente satisfecho al lograr entablar ese diálogo íntimo.
Desde niño expresa su pasión por el dibujo y la pintura, estudia arquitectura en la generación 1977 de la Universidad Autónoma de Nuevo León, siendo posteriormente catedrático de la facultad de arquitectura de la misma Institución.
Trabajó como diseñador, haciendo proyectos para la construcción de oficinas y viviendas.
Desde principios de los 80´s trabaja profesionalmente en la plástica. Cuenta con varias exposiciones individuales y colectivas. Su obra esta presente en varias colecciones privadas dentro de México como en el extranjero.
Actualmente dedica su tiempo en la producción de obra alternando su trabajo como Maestro de pintura.
Sobre su obra: Los personajes que lo habitan aparecen en sus lienzos desdoblándose ante nuestros ojos. Su pintura es él mismo, se expresa, se pinta a si mismo, a sus fantasmas, a sus formaciones imaginarias.
Un gesto repetido que se desliza en la punta de los pinceles, lo visto se multiplica en lo visible para que nuestros ojos lo exploren. Nos sorprende, nos provoca a verle, rompe las apariencias, multiplica los planos, engendra personajes.
El que mira se esfuerza por entender, pero, si su pintura logra hacerle sentir más allá del ver, si la percepción estética supera la debilidad de la cognición, el pintor se siente satisfecho al lograr entablar ese diálogo íntimo.